Soñar si, pero no al volante.
Dolores Cardona. Los micro-sueños al volante suceden más a menudo de lo que imaginamos. Según un estudio realizado por la Fundación del Comisariado Europeo del Automóvil (CEA), elaborado sobre una muestra de 743 conductores, un 59,22% de españoles se han visto afectados por este problema, lo que supone la cifra de 15 millones de personas.
Los micro-sueños son breves lapsos de tiempo, de entre 2 y 3 segundos, en los que el conductor cierra los ojos y se duerme, perdiendo la consciencia respecto a la carretera, las señales y otros vehículos. Fernando González Iturbe, director general de la fundación, destaca que los conductores que más riesgo presentan son los jóvenes entre 18 y 29, los trabajadores a turnos y los que circulan bajo los efectos del alcohol y/o drogas.
Este estudio pretende reflejar el gran desconocimiento que hay sobre la importancia de descansar antes de un viaje en coche. Además advierten de la falta de información sobre la somnolencia que produce la ingesta de ciertos medicamentos.
Entre los datos más alarmantes que presentan, destacan que el 71,65% de los conductores reconoce haber sufrido somnolencia mientras conducía y que el 49,93% sólo descansa cuando le fallan las fuerzas. Asimismo, afirma que 15.397.200 conductores manifiestan quedarse dormidos mientras conducen.
En cuanto a los accidentes laborales in itinere, la mayoría de los accidentes mortales ocurren de lunes a viernes, de 8 de la mañana a 8 de la tarde. En estos trayectos se suele bajar la guardia debido a factores como la rutina, las prisas o el cansancio. También el 40% de los incidentes en carretera están estrechamente relacionados con la fatiga.
La Fundación CEA solicita una mayor implicación por parte las instituciones para concienciar sobre el problema de la somnolencia en la conducción, además de fomentar la creación de campañas por parte de la Dirección General de Tráfico. Pide además, que lo médicos y laboratorios que informen a los pacientes sobre los efectos secundarios y contradicciones de los medicamentos y la peligrosidad de conducir bajo sus efectos.
También ha demandado la creación de una normativa que obligue a los países miembros de la Unión Europea (UE) a que los vehículos incluyan de serie dispositivos de detección de fatiga, que ya ofrecen algunos fabricantes.
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