Mediante un dispositivo Bluetooth, la aplicación Driving Styles recopila información obtenida de la unidad de control electrónica del vehículo (velocidad, consumo, revoluciones del motor, aceleración etc.), los procesa y la envía al instante al teléfono móvil del usuario.
El sistema, desarrollado en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), se conecta al puerto de diagnóstico OBD-II del vehículo –viene de serie en los coches fabricados desde el año 2000– y vía Bluetooth enlaza al smartphone. Además, en esta nueva versión, los investigadores han incorporado también el uso de bandas de frecuencia cardíaca y relojes inteligentes.
Según explican Juan Carlos Cano y Carlos M. Tavares, investigadores del grupo de Redes de Computadores de la UPV, la aplicación obtiene en tiempo real los datos provenientes del vehículo, de la banda que mide su ritmo cardíaco y del reloj inteligente, y los almacena cada segundo en una traza junto con la ubicación actual y el instante en que se ha tomado la muestra.
En paralelo, el smartphone procesa los datos en una red neuronal para analizar el patrón de conducción y genera una clasificación (tranquilo, normal, agresivo) y una calificación porcentual dentro de esa categoría
Si detecta un patrón de peligrosidad al volante los usuarios reciben una alerta sobre su modo de conducción e incluso una alarma en su móvil o reloj inteligente”, añaden Cano y Tavares. Una vez se finaliza el trayecto se pueden ver estadísticas del mismo, y enviar la traza al servidor web para su almacenamiento y análisis.
Así funciona la nueva versión de la App Driving Styles
Fuente: UPV/SINC
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