Los profesionales de los servicios de urgencias están expuestos a agresiones físicas y verbales, tanto de los pacientes como de sus acompañantes. En un estudio dirigido por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el 89% de los trabajadores del SUMMA 112 (Madrid) que habían sufrido agresiones presentó síntomas de estrés postraumático con posterioridad.
Es una de las conclusiones del primer trabajo realizado en España sobre las agresiones que sufren los profesionales de urgencias extrahospitalarias –aquellas que se practican fuera de los recintos hospitalarios, como son los domicilios, la vía urbana y los Servicios de Urgencias de Atención Primaria–.
La investigación se llevó a cabo en 358 médicos, enfermeros y técnicos en emergencias sanitarias que trabajaban en el SUMMA 112. Todos aseguraron haber experimentado alguna agresión a lo largo de su vida profesional. La mayoría tenía un contrato de trabajo estable y una media de experiencia de 18 años. El 63,7% eran hombres, el 36,3%, mujeres y la media de edad era de 44 años.
El estudio, publicado en Journal of Interpersonal Violence, revela que el 34,5% había sufrido algún tipo de agresión física y el 76,2% había sido objeto de insultos o calumnias. “Este hecho se considera como un aspecto más de su trabajo”, mantiene Mónica Bernaldo de Quirós, investigadora principal del proyecto –financiado por la Fundación Mapfre– y profesora de la facultad de Psicología de la UCM.
Mediante cuestionarios, los profesionales detallaron las agresiones que habían sufrido trabajando, indicando su grado de gravedad. El 34,2% había recibido tanto agresiones físicas como verbales. Las amenazas, insultos y comportamientos desafiantes fueron las que más angustia originaron, en un 85% de los casos.
Más información: SINC
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