Según varios estudios se cree que puede haber unas 8 millones de personas padecen amaxofobia, miedo a conducir. Como cualquier fobia hay tratamiento. Primero a nivel de reconstrucción cognitiva, se intenta que la persona cambie un poco el pensamiento ya que ese miedo es irracional. Después se utilizan técnicas de relajación para los ataques de pánico y sobretodo la exposición en vivo. Hay veces que las personas tienen miedo y están tan incapacitadas para ello que la exposición en vivo es muy complicada. Por ello, cada vez se pone más en práctica la realidad virtual como herramienta terapéutica.
El psicólogo Noël Schepers, explicó a euronews que“La persona que va a hacer un ejercicio de realidad virtual sabe que está en un entorno seguro, pero el cerebro reacciona como si fuese la realidad” cuentan con “ese desfase para ayudar a las personas a realizar mejor esos ejercicios de terapia. Al principio la terapia virtual tenía su origen en aplicaciones principalmente de los vídeojuegos.” Por eso han podido usar escenarios para la acrofobia o miedo a las alturas, o el estrés postraumático.
Estos dispositivos son cada vez más utilizados en todo el mundo, los beneficios clínicos de su aplicación en pacientes están constatados. Una de las mayores ventajas, según apunta la psicóloga de Grupo OTP Marisa Porcar es que “el estímulo y la situación pueden ponerse todas las veces que quieras, el profesional que está tratando al paciente puede reproducirlo todas las veces necesarias y ver las reacciones que el conductor tiene a ese tipo de situaciones”. Además, el paciente puede verse a sí mismo moviéndose de forma segura por los lugares y en las situaciones que le dan miedo. La idea es que pueda hacer frente de forma gradual a sus fobias y que aprenda a afrontarlas gracias a las ventajas que ofrece la tecnología virtual.
En caso concreto de la seguridad vial y la amaxofobia, los simuladores de conducción permiten mejorar la seguridad y a su vez mostrar las condiciones peligrosas que pueden surgir durante la conducción real.
Estos simuladores, según indica Raúl Chilet responsable de la campaña de seguridad vial en Grupo OTP “reproducen escenarios reales de conducción, en el que se pueden incluir situaciones de riesgo (lluvia, conducción nocturna, aparición de peatones, etc.) y en los que se pueden controlar diversos parámetros como los tiempos de reacción, distancia de seguridad, velocidad, etc.”
Además de para el tratamientos de fobias, estos dispositivos son una herramienta muy efectiva para la formación en seguridad vial.
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